Eulalio Ocaña Martínez


Eulalio Ocaña Martínez.

Eulalio Ocaña Martinez


 Eulalio o mejor "Don Eulalio", fue Ayudante segundo de la Delegación de Industria  de Castellón, donde estuvo destinado desde que gano las oposiciones a este ministerio, en el año 1950.  
  Eulalio nació el 22 de noviembre de 1922  en Jaén, era el quinto hijo de Juan Ocaña Damas y de Virginia Martínez Serrano, al poco tiempo de su nacimiento, murió su madre, por este motivo y siendo una cosa normal en aquel tiempo, Eulalio fue criado por la hermana de su madre, Lola Martínez Serrano, y por su marido Luis Rodríguez Salcedo, hizo sus estudios en Córdoba en los Salesianos, aunque su mejores profesores fueron Lola y Luis que eran maestros nacionales.
Eulalio Ocaña Martinez

 Eulalio fue un estudiante normal, pero no perdió ningún curso, estudió por vocación Perito Industrial en la Escuela de Sevilla, que estaba situada por aquel entonces en los edificios de la Plaza de España, antiguo pabellón de la feria internacional de 1929, en su rama de electricidad siendo el número uno de su promoción.
  Ingreso en el servicio militar pero fue dado de baja por la vista ya que tenía un alto grado de miopía desde su juventud.
 Con la carrera terminada, ejerció de proyectista en Córdoba, y a la vez aprobó  las oposiciones el 4/07/1948 para dar clases como profesor de laboratorio de electricidad y electrotecnia de la escuela de Maestría Industrial de Córdoba, siendo titular.
 Una vez que consigue una mínima posición económica, se presenta por oposición a la plaza de Ayudante del Ministerio de Industria 31/05/1950, la cual obtiene, según BOE de 29 de julio de 1950, siendo el número uno.


 Es el momento de casarse con su novia Lola Cañas Millán, hermana de uno de sus mejores amigos, Pepe Cañas, que con Paulino Rodríguez forman el grupo de su juventud y posteriormente todos enlazan familiarmente.
 Se casa en Córdoba él 22 de febrero de 1952 siendo los padrinos el Delegado de Industria de Córdoba, en presencia de su Familia de Jaén, toda la familia de Córdoba, los amigos y de Luis y Lola que han ejercido de padres durante toda su vida.

 Lola su mujer es una auténtica andaluza tanto en su forma de ser, como en su estilo, su padre  Pepe, falleció en la guerra, su madre Pepa saco a los cuatro hermanos como pudo dándoles una buena formación y una vida familiar muy completa. Lola fue la mayor, estudio con las monjas Francesas y trabajo de secretaria de dirección, en la empresa Carbonell, hasta la fecha de su boda. De los tres hermanos de Lola, Pepe fue un gran emprendedor, Isabel estudió maestra, trabajo por sus dotes de idiomas como recepcionista de hotel, hasta que se casó con Paulino y Manolo el pequeño de la familia fue empleado de banco. Esta parte de la familia represento mucho en la vida de Eulalio.

 Seguimos con Eulalio al obtener el número uno le permitió poder elegir destino, pidiendo la plaza en Córdoba, la cual no es concedida por estar reservada al hijo de una importante personalidad, por ello, al no conseguir sus deseo, escoge al azar, y Castellón se le concede sin ningún impedimento con carácter inmediato. 29/9/1950.

Su mesa en el despacho de la calle Fola

 Eulalio se desplaza a Castellón una vez ya casado, para acceder a la plaza y a la vez para prepara la venida de su mujer, que ya está embarazada del primogénito de la familia.

 La delegación del Ministerio de Industria de Castellón estaba en la Calle Fola, siendo el Ingeniero Jefe Casimiro Meliá Tena, y los ayudantes Cesar Arredondo Bombón y Ángel Martínez Mateo, en ella se incorpora Eulalio, integrándose totalmente con los compañeros, que le ayudan a preparar su estancia en la ciudad, alquilando un piso en la Calle Dolores y pasando formando rápidamente parte de la vida de la ciudad, encontrando nuevas amistades, entre compañeros de profesión instaladores y gentes de Castellón formando un grupo de amigos y conocidos que harán que se integre totalmente en la vida de la ciudad.
Eulalio con el vehículo del Ministerio de Industria

 Con la llegada de su mujer, su incorporación es completa, a pesar de que Lola se encuentra en una ciudad difícil de comprender, pues con toda la alegría de Andalucía, se topa una ciudad con muchas de sus calles de tierra, con gente vistiendo camisas negras y de rallas, carros por las calles y bicicletas, con un idioma que no entiende y con miradas indiscretas por no vestir como ellos, ni estar acostumbrada a este ambiente campesino y rural, pero el tiempo y las amistades hacen que todo se homogenice, se forma un grupo de amigos como Luis Herrero Avellana, con su mujer Magda, Enrique Gil Clemente y su esposa Pili, Luis Fortea y Lolita y muchos más la integración fue total y además con sus cuatro hijos que nacieron ya en Castellón, su vida esta totalmente integrada en esta ciudad.

  Fue un gran profesional muy culto, siempre estuvo pendiente de cualquier avance de la ciencia y el conocimiento; era una persona siempre dispuesta a la consulta, su principal distracción era estudiar y leer, con preferencia de todo temas científicos e históricos. Fue querido por compañeros y amigos y siempre estuvo dispuesto a  ayudar e intentar solucionar cualquier problema que se le expusiera.

 Con 45 años se le detectó diabetes, como buen estudioso, indago sobre su enfermedad en todos los libros y noticias que cayeron en sus manos. En aquella época la medicina estaba empezando con la aplicación de la insulina, de origen animal de un coste muy elevado y difícil de conseguir, los funcionarios no tenían ningún tipo de seguro médico, por ello todas las intervenciones y medicamentos se tenían que pagar por el enfermo, su enfermedad fue larga y progresiva, hasta que los glaucomas le atacaron a la vista dejándole totalmente ciego y privandole de su mayor afición la lectura, pero no se dio por vencido y empezó a estudiar braille, consiguiendo leer con soltura, pero la enfermedad siguió avanzando hasta que pudo con él un 17 de noviembre de 1975.

 Fue despedido por amigos y familiares en la iglesia de la Consolación un día triste y lluvioso, enterrado en Castellón la ciudad en la que llegó y vivió por una casualidad, de la que disfruto y la vio crecer, en la que nacieron sus hijos y en la que fue conocido como Don Eulalio.